MARINAS, José Miguel. (2007)
La escucha en la historia oral: la palabra dada. Madrid. Síntesis.
El libro es un
texto que puede caber en varios rubros. Puede ser tomado como una obra en la
que se relatan historias, un tanto en forma de novela; puede caber como parte
de una muestra de metodología cualitativa, así como también puede formar parte
de una colección de lingüística. Desde cualquier mirada que pueda tomarlo entre
sus manos, será sin duda una experiencia enriquecedora, ya que genera deseos de
seguir preguntando, provoca al movimiento.
El texto está
dividido en tres parte, la primera introduce y explica la importancia que tiene
la escucha ara la construcción de la identidad y propone que es además un
procedimiento de investigación. La Historia oral se distingue de la biografía y
de la autobiografía en que se da en un contexto más libre, por llamarlo de
alguna manera, ya que tanto la biografía como una escritura propia, tiene lugar
intereses que se persiguen desde antes y que de alguna manera van guiando el
discurso.
La palabra dada es
parte central del libro ya que hace referencia a aquello que la persona cuenta,
como algo que deja de ser solo suyo, pues se otorga y ahora lo es en el vínculo
con el otro. Para llevar a análisis aquello que ha sido dado a quien escucha es
necesario ir a la letra, la materialidad del lenguaje por la que lo real se
manifiesta, buscando rescatar lo no sabido: el inconsciente. Para la palabra
hay que buscar una estructura y observar
cómo se articulan las diferencias, cómo se nombrar y cómo se construyen. Se
trata de captar lo íntimo y lo éxtimo, la sujeción a los códigos sociales. La
palabra tiene también tiempo, lo biográfico, el relato exige un testigo que de
cuenta de lo social y que sea de interés para quien habla, pues aun cuando es
la historia de una persona, éste evoca y también da voz a otras personas.
Una de las
aportaciones en el trabajo es que se hace visible el duelo y carencia que
existe cuando se habla de algo que parece haber quedado atrás. De tal modo que
las historias cuentan las pérdidas. Quien nos cuenta historia sabe que quizás
no de razón de una verdad, que sus recuerdos pueden ser inexactos, pero también
sabemos que es así y que las palabras no alcanzar a decir de los sentimientos y
de lo vivido. Se escuchan los silencios y se busca llegar a la palabra plena
que configure y de sentido, algo que sólo sabe el sujeto que construye su
historia. Es por eso que como método, las Historias de vida saben de un
inconsciente que manifiesta el síntoma, como la historia misma, un relato que
siempre es un simulacro pues lo que se cuenta es ficción en donde surgen hechos
nuevos, recuerdos inesperados, pero que eso poco importa, lo sabemos, y eso es
lo importante.
Una de las mayores
dificultades en la investigación social, y en mayor media si se trata desde la
perspectiva psicoanalítica, es la de dar validez a lo dicho. Es por eso que
éste libro debe ser la base para quienes deseen realizar éste tipo de trabajo y
sobre todo para analizar sus observaciones bajo los mismo términos ya que aquí
se despejan dudas clave sobre el sustento teórico para trabajar desde lo social
del psicoanálisis. Se trata de indagar los procesos inconscientes, y para ello
se exige en primer lugar para quien escucha, una atención desorientada que no
busque, es decir, una escucha desde su propio inconsciente. El autor sugiere
tener en presente que en éste tipo de escucha, la transferencia también debe
ser atendida; que nos topamos con los códigos éticos que rigen a la persona y a
la sociedad a la que pertenece. Al final, son también los participantes,
quienes nos eligen como escucha y eso nos confiere la responsabilidad de dar
utilidad a sus palabras, para que no queden estancadas, escucharlas para
regresen a su emisor y retornen para darle aportarle a su identidad, a su
construcción.
Se hace énfasis en
entender el relato que se nos da como una comprensión de escenas, en donde los
elementos encuentran un acomodo lógico y afectivo. Las escenas son tres: una
primera que es la del narrador y la del entrevistado en una dinámica de
transferencia. La segunda escena, presente siempre en la primera, es la de la
vida cotidiana de quien narra y una tercera que de igual manera esta contenida
en las anteriores, es la escena del saber no sabido, la escena del
inconsciente, donde están aquellas escenas reprimidas y olvidadas.
El texto resulta
de fácil lectura para quienes se introducen por primera vez en la investigación
cualitativa o si lo es también para quienes inician con la lectura sobre
psicoanálisis. Sin embargo, contiene aspectos teóricos de lenguaje y su
estructura que resultan un tanto complicados para quienes no están
familiarizados con conceptos de esa área. Lo que me parece muy enriquecedor es
sobre todo que se pone de manifiesto el trabajo de campo. El autor nos revela
sus aciertos y sus debilidades al realizar las Historias de vida, pero también
nos comparte sus descubrimientos en la construcción y análisis de tales
historias, develamientos en quien habla y lo que se suscita para el que
escucha.

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