martes, 25 de septiembre de 2012


MARINAS, José Miguel. (2007)
La escucha en la historia oral: la palabra dada. Madrid. Síntesis.

El libro es un texto que puede caber en varios rubros. Puede ser tomado como una obra en la que se relatan historias, un tanto en forma de novela; puede caber como parte de una muestra de metodología cualitativa, así como también puede formar parte de una colección de lingüística. Desde cualquier mirada que pueda tomarlo entre sus manos, será sin duda una experiencia enriquecedora, ya que genera deseos de seguir preguntando, provoca al movimiento.

El texto está dividido en tres parte, la primera introduce y explica la importancia que tiene la escucha ara la construcción de la identidad y propone que es además un procedimiento de investigación. La Historia oral se distingue de la biografía y de la autobiografía en que se da en un contexto más libre, por llamarlo de alguna manera, ya que tanto la biografía como una escritura propia, tiene lugar intereses que se persiguen desde antes y que de alguna manera van guiando el discurso.

La palabra dada es parte central del libro ya que hace referencia a aquello que la persona cuenta, como algo que deja de ser solo suyo, pues se otorga y ahora lo es en el vínculo con el otro. Para llevar a análisis aquello que ha sido dado a quien escucha es necesario ir a la letra, la materialidad del lenguaje por la que lo real se manifiesta, buscando rescatar lo no sabido: el inconsciente. Para la palabra hay que buscar una estructura  y observar cómo se articulan las diferencias, cómo se nombrar y cómo se construyen. Se trata de captar lo íntimo y lo éxtimo, la sujeción a los códigos sociales. La palabra tiene también tiempo, lo biográfico, el relato exige un testigo que de cuenta de lo social y que sea de interés para quien habla, pues aun cuando es la historia de una persona, éste evoca y también da voz a otras personas.

Una de las aportaciones en el trabajo es que se hace visible el duelo y carencia que existe cuando se habla de algo que parece haber quedado atrás. De tal modo que las historias cuentan las pérdidas. Quien nos cuenta historia sabe que quizás no de razón de una verdad, que sus recuerdos pueden ser inexactos, pero también sabemos que es así y que las palabras no alcanzar a decir de los sentimientos y de lo vivido. Se escuchan los silencios y se busca llegar a la palabra plena que configure y de sentido, algo que sólo sabe el sujeto que construye su historia. Es por eso que como método, las Historias de vida saben de un inconsciente que manifiesta el síntoma, como la historia misma, un relato que siempre es un simulacro pues lo que se cuenta es ficción en donde surgen hechos nuevos, recuerdos inesperados, pero que eso poco importa, lo sabemos, y eso es lo importante.

Una de las mayores dificultades en la investigación social, y en mayor media si se trata desde la perspectiva psicoanalítica, es la de dar validez a lo dicho. Es por eso que éste libro debe ser la base para quienes deseen realizar éste tipo de trabajo y sobre todo para analizar sus observaciones bajo los mismo términos ya que aquí se despejan dudas clave sobre el sustento teórico para trabajar desde lo social del psicoanálisis. Se trata de indagar los procesos inconscientes, y para ello se exige en primer lugar para quien escucha, una atención desorientada que no busque, es decir, una escucha desde su propio inconsciente. El autor sugiere tener en presente que en éste tipo de escucha, la transferencia también debe ser atendida; que nos topamos con los códigos éticos que rigen a la persona y a la sociedad a la que pertenece. Al final, son también los participantes, quienes nos eligen como escucha y eso nos confiere la responsabilidad de dar utilidad a sus palabras, para que no queden estancadas, escucharlas para regresen a su emisor y retornen para darle aportarle a su identidad, a su construcción.

Se hace énfasis en entender el relato que se nos da como una comprensión de escenas, en donde los elementos encuentran un acomodo lógico y afectivo. Las escenas son tres: una primera que es la del narrador y la del entrevistado en una dinámica de transferencia. La segunda escena, presente siempre en la primera, es la de la vida cotidiana de quien narra y una tercera que de igual manera esta contenida en las anteriores, es la escena del saber no sabido, la escena del inconsciente, donde están aquellas escenas reprimidas y olvidadas.

El texto resulta de fácil lectura para quienes se introducen por primera vez en la investigación cualitativa o si lo es también para quienes inician con la lectura sobre psicoanálisis. Sin embargo, contiene aspectos teóricos de lenguaje y su estructura que resultan un tanto complicados para quienes no están familiarizados con conceptos de esa área. Lo que me parece muy enriquecedor es sobre todo que se pone de manifiesto el trabajo de campo. El autor nos revela sus aciertos y sus debilidades al realizar las Historias de vida, pero también nos comparte sus descubrimientos en la construcción y análisis de tales historias, develamientos en quien habla y lo que se suscita para el que escucha.

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