jueves, 8 de noviembre de 2012

El estudio psicoanalítico de los cuentos populares


Breves consideraciones teóricas para la aplicación del método psicoanalítico a los cuentos populares

La mayor parte de la práctica psicoanalítica se ha llevado a cabo del lado de la clínica, sin embargo, toda manifestación que el sujeto realiza es susceptible de tener un inconsciente, dado que el individuo lo posee y deja siempre sin desearlo su estela, su subjetividad. La pregunta inicial es cómo llegar al inconsciente de los cuentos populares, qué es lo que ellos nos dicen más allá de lo que se oye, escuchar lo que de ellos brota.

El inconsciente es en el texto acontecimiento y advenimiento. El inconsciente es en el texto como algo dado, y como algo producido, en el mismo actor lector (Gutiérrez, 1993). Partiendo de ésta premisa recorreremos brevemente el método psicoanalítico que rebosa sobre cuatro pilares: asociación libre, escucha analítica, interpretación y transferencia.

La definición de Asociación libre tomada del diccionario de Laplanche y Pontalis (2004a: 35), hace una primera referencia al término en  Los estudios sobre la histeria de 1895 donde Freud describe que la asociación es una “idea que se le ocurre” al individuo, al parecer en forma aislada, que constituye siempre un elemento que remite en realidad, consciente o inconscientemente, a otros elementos.

La asociación libre es un método que permite expresar sin discriminación todos los pensamientos que vienen a la mente, ya sea a partir de un elemento dado (palabra, número, imagen de un sueño, representación cualquiera), ya sea de forma espontánea. La asociación libre es el método constitutivo de la técnica psicoanalítica, la denominada regla fundamental.

El término “libre” remite a observar que en el desarrollo de las asociaciones libres puede considerarse libre en la medida en que  no está orientado y controlado por una intención selectiva. No se proporciona ningún punto de partida. Tiende a eliminar la intervención de la segunda censura (entre el consciente y el preconsciente) y tiene por objeto poner en evidencia un determinado orden del inconsciente. 

El siguiente concepto es la Escucha analítica, llamada dentro del método psicoanalítico Atención flotante (2004b: 37) y hace referencia a la manera en que el analista debe escuchar al analizado, no debe conceder un privilegio a ningún elemento del discurso de éste, lo cual implica que el analista deje funcionar lo más libremente posible su propia actividad inconsciente y suspenda las motivaciones que habitualmente dirigen la atención. Ésta recomendación técnica constituye la proporción de la regla de libre asociación que se propone al analizado.

Los elementos comunes que guían la producción de las abundantes versiones de los cuentos en tiempos y lugares distintos son “las fantasías originarias” (vida intrauterina, escena originaria, castración y seducción). Si el inconsciente se estructura en relación a la falta constitutiva, las fantasías originarias serían unidades reperesentacionales básicas.

En La interpretación de los sueños, Freud (Citado en Guimón, 1993) relacionó los mitos con los sueños, señalando que ambos revelan sentimientos demasiado dolorosos para nuestra consciencia y que a menudo hallamos en el contenido manifiesto de los sueños imágenes y situaciones que recuerdan a los cuentos de hadas, las leyendas y los mitos, mostrando material ilustrativo de conflictos y anhelos humanos. En 1901 en Psicopatología de la vida cotidiana sugirió que el mito y las supersticiones expresan “ignorancia consciente y conocimiento inconsciente” y constituyen vestigios distorsionados de las fantasías de la humanidad.

Los caracteres, incidentes y símbolos de los mitos y leyendas se convierten así en fuente de conocimiento acerca de las creencias, sentimientos e impulsos no expresados a un nivel consciente, remanente de “modos arcaicos de pensamiento”. Se expresarían en ellos las manifestaciones inconscientes que buscan su satisfacción y las tendencias contrarias que impiden su realización completa.

Rodríguez (1989), apunta que nada de lo que ocurre en un cuento popular es gratuito o superfluo, todo en él tiene un sentido, más o menos oculto, más o menos evolucionado a partir de las antiguas creencias, ritos, costumbres, a través de los cuales, la humanidad se ha forjado a sí misma, dejando en la tradición oral el testimonio de un camino.

La letra son aquellas palabras que alcanzan a lo más genuino del sujeto, palabras que van cobrando un peso específico. Lo escrito es lo genuino inconsciente de cada sujeto, involucra también al cuerpo. Las tradiciones orales, aun cuando no están escritas, tienen carácter de texto, de escritura. Así, un texto es interpretable solo sí se logra convertir la escritura en palabras (significantes) y por tanto la lectura en escucha.

El cuento es también por tanto un mensaje destinado al otro,  está, en cierto sentido, destinado en primer lugar al propio hablante: de lo que se deduce que hablar es hablarse3. En el intercambio social, lo fonético consiguió una independencia y una autonomía y, posteriormente, llegó la escritura en tanto que envoltura secundaria para fijar el vocalismo (Kristeva, 1988).

En el acto psicoanalítico, volvemos a encontrar la cadena sujeto-destinatario, y el hecho fundamental de que todo discurso está destinado a otra persona. La literatura es un terreno en que se ejerce el lenguaje, se concreta y se modifica. Del mito a la literatura oral, del folklore y de la épica a la novela realista y a la poesía moderna, el lenguaje literario ofrece una diversidad cuyos géneros estudia la ciencia literaria.

Antes de pasar al lenguaje escrito, las historias de los cuentos se condensaron o fueron ampliamente elaboradas al ser contadas; una y otra vez, a lo largo de los siglos; algunas de ellas se fundieron con otras. Todas fueron modificadas según lo que el narrador pensaba que era de mayor interés para los oyentes, según sus inquietudes del momento o según los problemas concretos de  su época.

La propuesta de Gutiérrez (1993) es tratar al cuento, al relato, al texto como en un psicoanálisis en donde el equivalente a la asociación libre en el cuento serían las distintas versiones orales y literarias sobre un mismo tipo o afines, en las que se mantengan rasgos comunes. Es reparar en los vínculos diferenciales, en las rupturas de sentido, en los puntos ciegos. Un estado donde lo reprimido irrumpe con facilidad en la cadena de representaciones bajo la forma de olvidos, cambios de palabras, conexiones inesperadas, fragmentos incomprensibles. Es en ese enigma, en ese vacío donde se abre la posibilidad de una interpretación. Lo que interesa desde el punto de vista psicoanalítico no es la significación, sino escuchar aquello que nos dice el relato.

En conclusión, mi propuesta de trabajo sobre los cuentos populares es hacerlo sobre el inconsciente de los mismos, el cual va unido a un individuo que es quién lo lee o lo escucha y al mismo tiempo sobre una época, una cultura. Poner sobre la mesa el método psicoanalítico para tener acceso a aquello que las narraciones presentan y por tanto lo que las hace ser contadas una y otra vez sin extinguirse es porque detrás hay una palabra que da soporte, que llena y da cuenta de lo que hay latente. Valiéndose de la asociación libre, de una escucha hasta llegar a lo que llamaríamos una interpretación.

Los cuentos son un lenguaje Universal donde se pueden encontrar piezas casi arqueológicas sobre la sociedad y como se ha dicho y al mismo tiempo del individuo. Así, se busca a través de sumergirse en los relatos, llegar a la interpretación psicoanalítica que solo tiene sentido cuando existe un indicio del pensamiento inconsciente, incomprensible. Para interpretar es necesario que en el relato estudiado, aparezca algo que designe que se ha producido inconsciente, donde haya un vacío de sentido, tarea donde la escucha debe posicionarse en esa atención flotante propia del método.

Referencias:
FREUD, S. (1912). Sobre la dinámica de la transferencia. En Obras Completas, Tomo XII. Buenos Aires. Amorrortu.

GUIMÓN, J. (1993). Psicoanálisis y literatura. Bercelona. Kairós.

GUTIÉRREZ, G. (1993). Estudio psicoanalítico de cuentos infantiles. Universidad Complutense de Madrid. Tesis Doctoral.

LAPLANCHE, J. y PONTALIS, J. (2004). Diccionario de psicoanálisis. 6ª ed. Buenos Aires. Paidós.

RODRÍGUEZ ALMODOVAR, R. (1989). Los cuentos populares o la tentativa de un texto infinito. España. Universidad de Murcia.


  

martes, 25 de septiembre de 2012


MARINAS, José Miguel. (2007)
La escucha en la historia oral: la palabra dada. Madrid. Síntesis.

El libro es un texto que puede caber en varios rubros. Puede ser tomado como una obra en la que se relatan historias, un tanto en forma de novela; puede caber como parte de una muestra de metodología cualitativa, así como también puede formar parte de una colección de lingüística. Desde cualquier mirada que pueda tomarlo entre sus manos, será sin duda una experiencia enriquecedora, ya que genera deseos de seguir preguntando, provoca al movimiento.

El texto está dividido en tres parte, la primera introduce y explica la importancia que tiene la escucha ara la construcción de la identidad y propone que es además un procedimiento de investigación. La Historia oral se distingue de la biografía y de la autobiografía en que se da en un contexto más libre, por llamarlo de alguna manera, ya que tanto la biografía como una escritura propia, tiene lugar intereses que se persiguen desde antes y que de alguna manera van guiando el discurso.

La palabra dada es parte central del libro ya que hace referencia a aquello que la persona cuenta, como algo que deja de ser solo suyo, pues se otorga y ahora lo es en el vínculo con el otro. Para llevar a análisis aquello que ha sido dado a quien escucha es necesario ir a la letra, la materialidad del lenguaje por la que lo real se manifiesta, buscando rescatar lo no sabido: el inconsciente. Para la palabra hay que buscar una estructura  y observar cómo se articulan las diferencias, cómo se nombrar y cómo se construyen. Se trata de captar lo íntimo y lo éxtimo, la sujeción a los códigos sociales. La palabra tiene también tiempo, lo biográfico, el relato exige un testigo que de cuenta de lo social y que sea de interés para quien habla, pues aun cuando es la historia de una persona, éste evoca y también da voz a otras personas.

Una de las aportaciones en el trabajo es que se hace visible el duelo y carencia que existe cuando se habla de algo que parece haber quedado atrás. De tal modo que las historias cuentan las pérdidas. Quien nos cuenta historia sabe que quizás no de razón de una verdad, que sus recuerdos pueden ser inexactos, pero también sabemos que es así y que las palabras no alcanzar a decir de los sentimientos y de lo vivido. Se escuchan los silencios y se busca llegar a la palabra plena que configure y de sentido, algo que sólo sabe el sujeto que construye su historia. Es por eso que como método, las Historias de vida saben de un inconsciente que manifiesta el síntoma, como la historia misma, un relato que siempre es un simulacro pues lo que se cuenta es ficción en donde surgen hechos nuevos, recuerdos inesperados, pero que eso poco importa, lo sabemos, y eso es lo importante.

Una de las mayores dificultades en la investigación social, y en mayor media si se trata desde la perspectiva psicoanalítica, es la de dar validez a lo dicho. Es por eso que éste libro debe ser la base para quienes deseen realizar éste tipo de trabajo y sobre todo para analizar sus observaciones bajo los mismo términos ya que aquí se despejan dudas clave sobre el sustento teórico para trabajar desde lo social del psicoanálisis. Se trata de indagar los procesos inconscientes, y para ello se exige en primer lugar para quien escucha, una atención desorientada que no busque, es decir, una escucha desde su propio inconsciente. El autor sugiere tener en presente que en éste tipo de escucha, la transferencia también debe ser atendida; que nos topamos con los códigos éticos que rigen a la persona y a la sociedad a la que pertenece. Al final, son también los participantes, quienes nos eligen como escucha y eso nos confiere la responsabilidad de dar utilidad a sus palabras, para que no queden estancadas, escucharlas para regresen a su emisor y retornen para darle aportarle a su identidad, a su construcción.

Se hace énfasis en entender el relato que se nos da como una comprensión de escenas, en donde los elementos encuentran un acomodo lógico y afectivo. Las escenas son tres: una primera que es la del narrador y la del entrevistado en una dinámica de transferencia. La segunda escena, presente siempre en la primera, es la de la vida cotidiana de quien narra y una tercera que de igual manera esta contenida en las anteriores, es la escena del saber no sabido, la escena del inconsciente, donde están aquellas escenas reprimidas y olvidadas.

El texto resulta de fácil lectura para quienes se introducen por primera vez en la investigación cualitativa o si lo es también para quienes inician con la lectura sobre psicoanálisis. Sin embargo, contiene aspectos teóricos de lenguaje y su estructura que resultan un tanto complicados para quienes no están familiarizados con conceptos de esa área. Lo que me parece muy enriquecedor es sobre todo que se pone de manifiesto el trabajo de campo. El autor nos revela sus aciertos y sus debilidades al realizar las Historias de vida, pero también nos comparte sus descubrimientos en la construcción y análisis de tales historias, develamientos en quien habla y lo que se suscita para el que escucha.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Este blog comienza con palabras que podrían considerarse utópicas, pero necesito un espacio para mi, para poder contener en éste gran holograma que es internet, aquellos sueños que siguen siendo míos, lo único que tenemos y no nos pueden quitar. Es también un intento de materializarlos, no he de negarlo, comenzar desde aquí, desde la palabra: aquella que damos para tener existencia y también la que se nos otorga desde distintas intenciones. Partiremos de una visión psicoanalítica que luego de ser un atentado contra el narcisismo humano, también nos ha llamado a retomar la historia, a pensarnos y a construir, a buscar esa otra escena que nos empuja sin saberlo, darle palabras y luego seguir buscando.