Breves consideraciones teóricas para la aplicación
del método psicoanalítico a los cuentos populares
La mayor parte
de la práctica psicoanalítica se ha llevado a cabo del lado de la clínica, sin
embargo, toda manifestación que el sujeto realiza es susceptible de tener un
inconsciente, dado que el individuo lo posee y deja siempre sin desearlo su
estela, su subjetividad. La pregunta inicial es cómo llegar al inconsciente de
los cuentos populares, qué es lo que ellos nos dicen más allá de lo que se oye,
escuchar lo que de ellos brota.
El
inconsciente es en el texto acontecimiento y advenimiento. El inconsciente es
en el texto como algo dado, y como algo producido, en el mismo actor lector
(Gutiérrez, 1993). Partiendo de ésta premisa recorreremos brevemente el método psicoanalítico
que rebosa sobre cuatro pilares: asociación libre, escucha analítica,
interpretación y transferencia.
La definición de Asociación libre tomada del
diccionario de Laplanche y Pontalis (2004a: 35), hace una primera
referencia al término en Los
estudios sobre la histeria de 1895 donde Freud describe que la asociación
es una “idea que se le ocurre” al
individuo, al parecer en forma aislada, que constituye siempre un elemento que
remite en realidad, consciente o inconscientemente, a otros elementos.
La asociación libre es un método que permite expresar sin
discriminación todos los pensamientos que vienen a la mente, ya sea a partir de
un elemento dado (palabra, número, imagen de un sueño, representación
cualquiera), ya sea de forma espontánea. La asociación libre es el método constitutivo
de la técnica psicoanalítica, la denominada regla fundamental.
El término “libre” remite a observar que en el desarrollo de
las asociaciones libres puede considerarse libre en la medida en que no está orientado y controlado por una
intención selectiva. No se proporciona ningún punto de partida. Tiende a
eliminar la intervención de la segunda censura (entre el consciente y el
preconsciente) y tiene por objeto poner en evidencia un determinado orden del
inconsciente.
El
siguiente concepto es la Escucha
analítica, llamada dentro del método psicoanalítico Atención flotante (2004b: 37) y hace referencia a la manera en que
el analista debe escuchar al analizado, no debe conceder un privilegio a ningún
elemento del discurso de éste, lo cual implica que el analista deje funcionar
lo más libremente posible su propia actividad inconsciente y suspenda las
motivaciones que habitualmente dirigen la atención. Ésta recomendación técnica
constituye la proporción de la regla de libre asociación que se propone al
analizado.
Los elementos comunes que guían la producción de las abundantes
versiones de los cuentos en tiempos y lugares distintos son “las fantasías
originarias” (vida intrauterina, escena originaria, castración y seducción). Si
el inconsciente se estructura en relación a la
falta constitutiva, las fantasías originarias serían unidades
reperesentacionales básicas.
En La interpretación de los sueños, Freud (Citado en Guimón, 1993)
relacionó los mitos con los sueños, señalando que ambos revelan sentimientos
demasiado dolorosos para nuestra consciencia y que a menudo hallamos en el
contenido manifiesto de los sueños imágenes y situaciones que recuerdan a los
cuentos de hadas, las leyendas y los mitos, mostrando material ilustrativo de
conflictos y anhelos humanos. En 1901 en Psicopatología
de la vida cotidiana sugirió que el mito y las supersticiones expresan
“ignorancia consciente y conocimiento inconsciente” y constituyen vestigios
distorsionados de las fantasías de la humanidad.
Los caracteres,
incidentes y símbolos de los mitos y leyendas se convierten así en fuente de
conocimiento acerca de las creencias, sentimientos e impulsos no expresados a
un nivel consciente, remanente de “modos arcaicos de pensamiento”. Se
expresarían en ellos las manifestaciones inconscientes que buscan su
satisfacción y las tendencias contrarias que impiden su realización completa.
Rodríguez (1989),
apunta que nada de lo que ocurre en un cuento popular es gratuito o superfluo,
todo en él tiene un sentido, más o menos oculto, más o menos evolucionado a
partir de las antiguas creencias, ritos, costumbres, a través de los cuales, la
humanidad se ha forjado a sí misma, dejando en la tradición oral el testimonio
de un camino.
La letra son aquellas palabras que alcanzan a lo más genuino del
sujeto, palabras que van cobrando un peso específico. Lo escrito es lo genuino
inconsciente de cada sujeto, involucra también al cuerpo. Las tradiciones
orales, aun cuando no están escritas, tienen carácter de texto, de escritura.
Así, un texto es interpretable solo sí se logra convertir la escritura en
palabras (significantes) y por tanto la lectura en escucha.
El cuento es también por tanto un mensaje destinado al otro, está, en cierto sentido, destinado en
primer lugar al propio hablante: de lo que se deduce que hablar es
hablarse3.
En el intercambio social, lo fonético consiguió una independencia y una
autonomía y, posteriormente, llegó la escritura en tanto que envoltura
secundaria para fijar el vocalismo (Kristeva, 1988).
En el acto psicoanalítico, volvemos a encontrar
la cadena sujeto-destinatario, y el hecho fundamental de que todo discurso está
destinado a otra persona. La literatura es un terreno en que se ejerce el
lenguaje, se concreta y se modifica. Del mito a la literatura oral, del
folklore y de la épica a la novela realista y a la poesía moderna, el lenguaje
literario ofrece una diversidad cuyos géneros estudia la ciencia literaria.
Antes de pasar al lenguaje escrito, las historias
de los cuentos se condensaron o fueron ampliamente elaboradas al ser contadas;
una y otra vez, a lo largo de los siglos; algunas de ellas se fundieron con
otras. Todas fueron modificadas según lo que el narrador pensaba que era de
mayor interés para los oyentes, según sus inquietudes del momento o según los
problemas concretos de su época.
La propuesta de Gutiérrez (1993) es tratar al
cuento, al relato, al texto como en un psicoanálisis en donde el equivalente a
la asociación libre en el cuento serían las distintas versiones orales y
literarias sobre un mismo tipo o afines, en las que se mantengan rasgos
comunes. Es reparar en los vínculos diferenciales, en las rupturas de sentido,
en los puntos ciegos. Un estado donde lo reprimido irrumpe con facilidad en la
cadena de representaciones bajo la forma de olvidos, cambios de palabras,
conexiones inesperadas, fragmentos incomprensibles. Es en ese enigma, en ese
vacío donde se abre la posibilidad de una interpretación. Lo que interesa desde
el punto de vista psicoanalítico no es la significación, sino escuchar aquello
que nos dice el relato.
En conclusión, mi propuesta de trabajo sobre los cuentos
populares es hacerlo sobre el inconsciente de los mismos, el cual va unido a un
individuo que es quién lo lee o lo escucha y al mismo tiempo sobre una época,
una cultura. Poner sobre la mesa el método psicoanalítico para tener acceso a
aquello que las narraciones presentan y por tanto lo que las hace ser contadas
una y otra vez sin extinguirse es porque detrás hay una palabra que da soporte,
que llena y da cuenta de lo que hay latente. Valiéndose de la asociación libre,
de una escucha hasta llegar a lo que llamaríamos una interpretación.
Los cuentos son un lenguaje Universal donde se
pueden encontrar piezas casi arqueológicas sobre la sociedad y como se ha dicho
y al mismo tiempo del individuo. Así, se
busca a través de sumergirse en los relatos, llegar a la interpretación
psicoanalítica que solo tiene sentido cuando existe un indicio del pensamiento
inconsciente, incomprensible. Para interpretar es necesario que en el relato
estudiado, aparezca algo que designe que se ha producido inconsciente, donde
haya un vacío de sentido, tarea donde la escucha debe posicionarse en esa
atención flotante propia del método.
Referencias:
FREUD, S. (1912). Sobre la dinámica de la transferencia. En Obras Completas, Tomo
XII. Buenos Aires. Amorrortu.
GUIMÓN,
J. (1993). Psicoanálisis y literatura.
Bercelona. Kairós.
GUTIÉRREZ,
G. (1993). Estudio psicoanalítico de
cuentos infantiles. Universidad Complutense de Madrid. Tesis Doctoral.
LAPLANCHE,
J. y PONTALIS, J. (2004). Diccionario de
psicoanálisis. 6ª ed. Buenos Aires. Paidós.
